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Jorge Ferioli

Energía 2009: La noticia del año - Jorge Ferioli

El año 2009 será seguramente recordado por distintos eventos. Quizá el predominante sea la recesión económica, una de las más profundas desde la posguerra y que afectó, aunque en diverso grado, a todos los países del mundo. El sector energético también se vio afectado por el descenso de la demanda, la suba de stocks y la fuerte baja de precios de todos los energéticos.

Pero también puede llegar a ser recordado por un acontecimiento que está desarrollándose en el momento de escribir este artículo, en Copenhagen, Dinamarca. Estamos hablando de la XV Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático, comúnmente denominada COP 15. Su objetivo principal es la renovación y ampliación de los compromisos sobre límites de emisiones de gases de efecto invernadero asumidos en la década pasada en otro evento similar, en Kyoto, Japón, cuyo vencimiento se produce en 2012.

Obviamente, la complejidad de la materia en sí y sus implicancias económicas, sociales y ambientales hace sumamente difícil que, en esta instancia, se logre masa crítica para lograr ampliar los límites de emisiones. Es probable que el objetivo alcanzable sea un acuerdo en principio que continúe siendo negociado en sus detalles el año que viene, para, finalmente, alcanzar un compromiso global antes del vencimiento de los plazos en 2012.

¿Y por qué esta reunión y sus consecuencias puede llegar a ser la noticia energética del año ?

Sencillamente porque la energía y el transporte son las dos actividades humanas responsables de más del 70% de las emisiones globales de dióxido de carbono.

Esto coloca a la energía frente a un momento bisagra, un cambio de paradigmas. Desde el comienzo de la revolución industrial hasta el presente, el énfasis del sector estuvo puesto en la cantidad. Ahora, el foco de atención está cambiando. A la vieja presión sobre la cantidad se ha superimpuesto una exigencia cualitativa. No cualquier fuente de energía es aceptable para abastecer la demanda. Ahora, esa disponibilidad se debe encuadrar en los límites máximos (crecientemente restrictivos) de emisiones de gases de efecto invernadero que la comunidad internacional vaya acordando en el marco de las conferencias climáticas.

Esta exigencia cruzará todas las decisiones, tanto de demanda como de oferta energética, de ahora en más.

Por el lado de la demanda, incrementando la presión para el aumento de la eficiencia de cada nueva unidad energética consumida. Ya no se trata solamente de prepararse para un eventual “peak oil” o “peak gas”. Tampoco únicamente de disminuir la dependencia de la importación de energía. Todos ellos, argumentos que siguen siendo válidos. Se trata de acotar primero y disminuir luego las emisiones aprovechando mejor la energía consumida. La eficiencia es y será la más fácilmente disponible y ambientalmente más limpia de todas las fuentes de energía.

En cuanto a la oferta, Jorge Ferioli destaca que no son pocos los desafíos pendientes.

Pese al gran dinamismo presente y previsible en el futuro cercano de las energías limpias, sobre todo la eólica, cualquier ejercicio de planeamiento a mediano plazo demuestra que, por sí solas, no van a ser capaces de enfrentar el crecimiento de la demanda. Aún añadiendo a esas fuentes, el renacimiento de la energía nuclear, con la gran ventaja de ausencia de emisiones y la superación del trauma post Chernobyl, continúa existiendo una brecha de oferta. Ella va a continuar siendo llenada por los combustibles fósiles los cuales son y seguirán siendo por un largo tiempo el “core” de la oferta energética global.

Típicamente, los líquidos para el transporte y el carbón para la generación de energía eléctrica no pueden ser sustituidos con facilidad en el corto y mediano plazo. Baste decir que la motorización de las grandes economías emergentes pone un piso a la demanda de líquidos. Ello ocurrirá hasta que el cambio de paradigma del motor a explosión frente a otras alternativas como el motor eléctrico adquiera entidad suficiente como para desplazar la dependencia de la nafta y el gas-oil.

En el caso del carbón, otra vez son las grandes naciones del Asia emergente quienes están cubriendo mayoritariamente con generación a carbón los importantes aumentos de la demanda de energía eléctrica. Según BP, el carbón ha sido la fuente energética de mayor crecimiento en el sexenio que termina en 2008.

Por lo tanto, la oferta energética deberá sufrir una profunda transformación para encuadrarse en los límites de aceptabilidad que se están barajando. Una vez más, la innovación tecnológica será el principal agente de cambio. Tecnologías todavía incipientes, como la de los ciclos combinados alimentados con gas proveniente de la regasificación de carbón y la de secuestro y almacenamiento de carbono así como otras muchas que están en desarrollo avanzado, verán acelerado su ingreso a la explotación comercial.

El Consejo Mundial de la Energía promueve la adopción y monitoreo posterior de políticas efectivas para asegurar el abastecimiento de energía y mitigar el cambio climático y ha sintetizado, en la COP 15, los requisitos de una eficaz acción frente al problema:

- Amplia colaboración internacional evitando las visiones parciales de cada país que no garantizan una solución óptima a nivel global.

- Transparencia y certidumbre para crear un entorno favorable a las inversiones necesarias.

- Precio previsible de las emisiones de gases de efecto invernadero para permitir la elección de las tecnologías más eficientes.

- Coordinación internacional basada en mecanismos de mercado que orienten las inversiones adonde obtengan el máximo impacto.

- Políticas e incentivos que alienten la innovación tecnológica y la transferencia de tecnología.

- Interacción público-privada en el diseño e implementación de las políticas.

Para el “player” energético, sea que esté situado en un país que haya aceptado límites obligatorios de emisiones o que no lo haya hecho, el nuevo escenario lo afectará de manera significativa. En el primer caso, porque la legislación nacional respectiva lo obligará a encuadrarse. En el segundo, porque los criterios de aceptabilidad de la oferta energética se harán transnacionales. Y, probablemente, se erijan barreras al comercio exterior para los productos de países “sucios” en su matriz energética.

¿Cómo encuentra este escenario a la Argentina?

De un lado, la mitad de nuestra demanda energética está abastecida con gas natural, el más limpio de los combustibles fósiles, lo que constituye una ventaja relativa frente al problema. Todo ello mientras ese abastecimiento sea sostenible, por la producción doméstica y la eventual importación.

De otra parte, tenemos un largo camino por recorrer en el plano de la eficiencia energética, afectados por una larga de historia de desconexión de los precios de la energía internacionales y locales.

Lo que es cierto es que la realidad no permite margen de complacencia. Hay que actuar lo antes posible para asegurar una matriz energética de largo plazo sostenible y coherente con los nuevos criterios de aceptabilidad que emerjan de las negociaciones actualmente en curso.

Por ello, es que consideramos que la COP 15 puede muy bien constituirse en el acontecimiento del año 2009 en el plano de la energía.

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